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Mis trabajadores son mi familia, sin ellos no soy nada…

Para José Luis Bravo, restaurantero mexicano en Tulsa, Oklahoma, su fe en Dios, en la Virgen, su familia y sus trabajadores, son la clave de su éxito…

Por Chucho Picón

¿Cuál es tu nombre completo, de dónde eres y cuándo llegaste a los Estados Unidos?

Mi nombre es José Luis Bravo y soy de Manuel Doblado, Guanajuato México, llegué a Estados Unidos al estado de Idaho con mi papá a trabajar en el campo, en abril de 1986, después en mayo de 1995 llegué a Claremore, Oklahoma.

¿Cuáles son tus grandes devociones y motivaciones?

Mis devociones son el Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen María de San Juan de los Lagos, cada año vamos en peregrinación de Manuel Doblado, Guanajuato a San Juan de los Lagos, Jalisco.

En esa peregrinación, siempre reflexiono lo bueno y lo malo que he hecho para cambiar y ser mejor.  Y mis más grandes motivaciones son mi esposa, mis dos hijos y dos hijas, pues todo lo que hago es para ellos.

¿Cómo se logran los sueños?

Yo siempre he puesto mi fe en Dios, he creído en Él, he sido guiado por Él, yo empecé trabajando en el campo donde no había muchas oportunidades ni futuro, pero después inicié con el negocio de restaurantes y gracias a Dios me ha ido muy bien; pero la clave ha sido Dios, dedicándole su tiempo los domingos con mi familia para ir a Misa he encontrado la fe,  la paz y el éxito, todas las noches hago oración y pido por mi familia y por cada uno de mis trabajadores.

Cada vez que emprendo un nuevo restaurante o negocio se lo encomiendo a Dios. Siempre tengo fe en que van a funcionar mis negocios con la ayuda de Dios, aunque algunas veces no funcionan, la fe sigue para delante.

Tenemos, gracias a Dios, algunos restaurantes en Tulsa que se llaman “Bravos Mexican Restaurant”, tenemos otro restaurante, “El Charro” de comida mexicana y para el lado de Kansas otros que se llaman “Playa Azul”.

¿Qué significan para ti tus empleados y trabajadores?

Son mi familia, convivo con ellos mucho tiempo y pues sin ellos yo no podría hacer nada, sin ellos no soy nada. Para mí es igual de importante un lavaplatos que un manager, tengo trabajadores conmigo con una antigüedad de 10, 15 o 18 años, siento un cariño por todos ellos, así tengan un año conmigo.

Algunas veces me he involucrado en sus problemas pues son como mi familia, he tenido trabajadores con hijos con cáncer en México y los he podido ayudar arreglándoles el seguro para que sus hijos salgan adelante, gracias a Dios un muchacho que tenía cáncer se curó y está trabajando aquí. En lo que puedo los ayudo y me involucro en sus necesidades y problemas.

¿Cómo podríamos evitar una sociedad tan violenta, en Estados unidos con tantos tiroteos y masacres ,y en México con tanta violencia y narcotráfico?

Tienen que cambiar desde la casa, con mucha comunicación entre padres e hijos, después en las escuelas se tiene que seguir con esa estrategia de comunicación que los papás y maestros sean ejemplo y les enseñen. Además, la mejor herencia que los papás les podemos dejar a nuestros hijos es enseñarles a trabajar, que no agarren ningún vicio, ya sea tomar, fumar, de juego o drogas, cualquier vicio es malo.

Enseñarles a esforzarse, a sacrificar un poco el cuerpo, a veces es necesario dar un extra en el trabajo, si estudian, aplicar los conocimientos, pero si no hay trabajo de lo que estudias, pues agarra el trabajo de lo que te ofrezcan, sólo así se pude salir adelante.

 

Publicado en la edición impresa de El Despertador Hispano de abril de 2018 No.11

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