Estás aquí
Inicio > Agenda Internacional > Migración, empleo: la alternativa alemana

Migración, empleo: la alternativa alemana

Alemania cuenta con políticas sociales para aumentar la inclusión educativa, el empleo y la integración de migrantes

Por Georg Eickhoff

“Beschäftigungswunder” en Alemania

Para los alemanes una palabra con 20 letras como “Beschäftigungswunder” no resulta especialmente larga. Significa “milagro del empleo”. Otros idiomas necesitan tres palabras para decir lo mismo. Los alemanes “pegan” dos o más palabras para formar una nueva que puede expresar algo nuevo. Hace 60 años, después de la Segunda Guerra Mundial, inventaron la palabra “Wirtschaftswunder” (17 letras) que significa “milagro económico”. Como palabra y como fenómeno económico y social, el milagro del empleo actual es una versión del milagro económico alemán de la posguerra.

¿Cómo es posible que Alemania en un solo año, como fue el caso en el 2015, reciba más de un millón de refugiados de Siria, Iraq y Afganistán sin que el desempleo aumente y sin causar un terremoto político? La tasa de desempleo en Alemania fue en el 2017 la más baja desde la Caída del Muro de Berlín en 1989. Al mismo tiempo, la tasa de los extranjeros residentes en Alemania fue la más alta durante los 50 años, desde 1967, que se lleva el registro oficial.

El doble milagro alemán – el resurgimiento después de la guerra mundial y la resistencia ante la crisis mundial del 2008 que culminó en la sorprendente hospitalidad para los refugiados de las guerras del siglo XXI – tiene un misma raíz: la mezcla entre productividad de la empresa privada y políticas sociales a largo plazo.

En el 2015, se hizo famosa una frase sorprendentemente corta y compuesta de palabras cortas de la canciller Angela Merkel. Ante la ola de refugiados expresó su audacia política de recibirlos diciendo: “Wir schaffen das – Lo vamos a lograr”. Muchos interpretaron que su disposición de recibir los refugiados fue expresión de su conciencia cristiana ante la emergencia del otro. Sin duda, su conciencia personal formada en el Evangelio jugó un rol, pero también había razones estructurales, intereses y factores de contexto que propiciaron la relativa hospitalidad alemana. Haciendo un largo cuento corto, se puede resumir: la economía alemana no solamente aguanta la migración sino la necesita.

A diferencia de los Estados Unidos, Alemania cuenta con políticas sociales de envergadura para aumentar la inclusión educativa, el empleo y la integración de migrantes. Con políticas inspiradas en la Doctrina Social de la Iglesia, popularizadas por la Democracia Cristiana (CDU) fundada por Konrad Adenauer (1876-1967), consolidada por Helmut Kohl (1930-2017) y presidida actualmente por Angela Merkel, Alemania apuesta, desde su reforma monetaria en 1948, por la sinergia entre el libre mercado y la acción del Estado.

Según datos de la ONU, actualmente hay 258 millones de migrantes en el mundo. Conforman el 3.4% de la población mundial. 58 millones viven en Canadá y Estados Unidos y 78 millones en Europa. Si se cuentan las personas con padres extranjeros como migrantes, Alemania tiene 22.5% de población migrante y Estados Unidos cinco puntos porcentuales menos. Según las estadísticas internacionalmente comparables, Estados Unidos tuvo, en 2017, 4.4% de desempleo y Alemania 3.6%.

Ciertamente, inciden mil factores en la relación entre pobreza, riqueza, empleo y migración. Pero hay fuerte evidencia de que políticas sociales que complementan el libre mercado crean condiciones de empleo que pueden mitigar el impacto de la migración. De esta manera, las veinte letras del “Beschäftigungswunder” que es el “milagro del empleo” alemán, alcanzan para aquellos que migran o huyen a Alemania.

 

Publicado en la edición impresa de El Despertador Hispano de marzo de 2018 No.10

Top