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«Sáqueme de aquí»

Es el clamor de los niños migrantes a la hermana Norma Pimentel. Es directora ejecutiva de Catholic Carities, en el Valle de Texas, trabaja arduamente por los más necesitados, vagabundos, enfermos y migrantes; recorre todos los días los centros de detención para migrantes y da consuelo y atención especialmente a los niños, muchas veces huérfanos, que viajan desde Centroamérica en busca de un sueño.

Por Chucho Picón

De padres mexicanos y nacida en Brownsville, Texas,  la hermana Norma Pimentel, religiosa de la congregación Misioneras de Jesús, reconoce orgullosa sus raíces hispanas y mexicanas, reconoce que es hija de migrantes.

Nos relata cómo sus padres cruzaron la frontera caminando, y cómo vivió feliz a pesar de la pobreza y las limitaciones, pero nunca le faltó el amor de su familia.

Su llamado a la vida religiosa llegó después de asistir a un grupo de oración y después de un retiro vocacional; esto la llevó a dejar de lado su profesión universitaria en arte y pintura, ya que había descubierto otra pasión más grande que la llenaba al servir a Dios y al sentir un gozo inigualable.

En 2015, en un video mensaje, el Papa Francisco, previo a su viaje a Estados Unidos, le hizo a ella y a todas las religiosas de la Unión América un reconocimiento  a su ardua y valiosa labor de atención a los más necesitados, enfermos, pobres y migrantes; ahí, en cadena nacional y en vivo por la ABC News, fue una de las primeras veces que la hermana Norma fue conocida en los medios de comunicación, que mostraron su rostro conmovido hasta las lágrimas por las palabras  emotivas del Papa Francisco con las que les dijo que quería mucho a todas las religiosas.

Dos años después, en el 2017, la hermana,  en reunión y audiencia con el Papa Francisco en el Vaticano, pudo abrazarlo y agradecerle esas palabras de aliento en su servicio a los pobres y migrantes.

Ella comenta que el llamado del Papa Francisco en ese momento fue el de continuar con su labor de atención y bienvenida a todos los migrantes de Centroamérica que sufren la violencia.

La hermana Norma Pimentel relata que el flujo de migrantes en los últimos años desde el 2014 en la frontera de Texas con México ha sido  de miles, y fluctúa cada mes: a veces más, a veces menos.

El año pasado recibieron mensualmente a 400 migrantes por día en el Centro Humanitario ubicado en Mc Allen, del Valle de Texas,  y es ahí donde su orden religiosa y la institución de Catholic Charities RGV interviene con atención médica, asesoría jurídica, ropa, alimentos, hospedaje y todo lo que necesite el migrante, pues llegan enfermos, heridos y sin nada. Ella comenta que los traficantes de personas utilizan todos los factores políticos y sociales para convencer a los migrantes, ya que los ven solamente como negocio.

El momento más impactante de la hermana Norma Pimentel es cuando va a los centros de detención y se encuentra con los niños más pequeños, solos, llorando, desesperados por el miedo, ya que viajan sin sus papás. A ella le piden entre sollozos: «Por favor, sáqueme de aquí», y lo que le parte el corazón, según relata, es no poder hacer nada porque están en detención por las autoridades migratorias de Estados Unidos.

Al despedirnos, la hermana Norma Pimentel nos pide que la ayudemos, pues el lugar donde opera el albergue y Centro Humanitario tendrá pronto que ser desocupado ya que los dueños van a utilizarlo para otra cosa; por lo tanto, hace un llamado para que la apoyen a fin de adquirir y construir un edificio donde pueda albergar con todos los servicios a los migrantes, homeless, vagabundos y sin techo, y cuando haya desastres naturales también pueda servir para los voluntarios y como centro de atención humanitaria integral.

¿Cómo ayudar?

Visita: www.catholiccharitiesrgv.org

Contáctanos: Teléfono 956-702-4088

VEA LA ENTREVISTA COMPLETA EN EL CANAL DE YOUTUBE OBSERVACATHOLIC

 

Publicado en la edición impresa de El Despertador Hispano de diciembre de 2017 No. 7

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