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Para que sean lo que Dios soñó de ellas y ellos

La hermana María de Jesús Bringas, originaria de Torreón Coahuila, México, es responsable de la promoción vocacional hispana a nivel nacional por medio de la organización National Catholic Sisters Week (Proyecto nacional de hermanas católicas). Comparte un poco de su testimonio misionero con mujeres vulnerables en México y ahora en la promoción vocacional con la comunidad hispana.

Por Chucho Picón

La hermana Marichu, como la llaman cariñosamente, tiene amplia experiencia, tanto en la educación de jóvenes y niños como en la de jóvenes universitarios. Pertenece a la congregación de las Hermanas de la caridad del verbo encarnado y esto le ha permitido trabajar durante más de 6 años en la frontera, en Ciudad Juárez, con prostitutas y en la atención penitenciaria, llevando siempre un mensaje de amor y misericordia.

Su llegada a los Estados Unidos comenzó en esta línea fronteriza, en donde se dividen dos mundos y dos realidades: el sueño americano y la extrema pobreza.

En Ciudad Juárez, la hermana Marichu fue testigo de las miserias del ser humano. Vivió entre mujeres prostitutas drogadictas y enfermas de VIH. Ahí estaba para darles amor y atención. Las mujeres recluidas en el sistema penitenciario también recibieron el cariño, el afecto y la ayuda de la hermana Marichu. Ella nunca imaginó que, años después, Dios la llevaría del otro lado de la frontera, a suelo americano, específicamente a San Antonio, Texas con otra misión: la promoción vocacional y religiosa entre las mujeres hispanas.

Al preguntarle a la hermana Marichu sobre este llamado de Dios, ella comparte: “Yo creo que Dios nos prepara con tiempo nuestro corazón con habilidades, con dones. Nos da herramientas para servirlo de una manera adecuada”.

Desde el 2015,  tiene la misión y responsabilidad de promover y acompañar a quienes sienten la inquietud y el llamado de Dios.

“Dios sigue llamando a la vida religiosa y consagrada. Necesitamos ser su voz. Necesitamos hacerlo presente. Él sigue llamando y nos necesita. Necesita nuestras manos nuestras piernas, nuestra voz, nuestro corazón para seguir haciéndose presente y tangible con nuestro pueblo hispano”.

La hermana Marichu comparte que hay grandes retos ante la promoción vocacional entre los hispanos. Uno de ellos es el ejemplo que religiosos y religiosas deben dar, siendo felices y coherentes en su vida consagrada. Eso es lo que tienen que demostrar para que sea atractiva este tipo de vida.

También señala que uno de los grandes problemas que tienen, es cuando los interesados tienen el impedimento para su residencia legal en este país, pues no cuentan con papeles.

“Esto muchas veces dificulta el proceso vocacional, pero siempre hay alternativas porque el llamado de Dios es universal para cualquier parte del mundo, por lo tanto si no pueden tener una estadía legal en Estado Unidos, pueden ser enviados a México donde muchas de las congregaciones involucradas tienen casa de formación y ahí continúan con su proceso”.

La religiosa le pide a los jóvenes que “que descubran su vocación al matrimonio, a la soltería o a la vida religiosa, pero tienen que ser plenos en lo que Dios soñó para ellos, porque los necesitamos. Necesitamos que ellos sean congruentes y felices en su vocación”.

 

Publicado en la edición impresa de El Despertador Hispano de marzo de 2018 No.10

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