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La Iglesia compañera en la ruta del migrante

La Iglesia de México y Estados Unidos sale al encuentro del hermano cuando está fuera de su tierra

El Despertador Hispano / Redacción

Hay estados del país donde la atención hacia los migrantes, en especial centroamericanos que cruzan el país rumbo a Estados Unidos, tiene ya muchas décadas realizándose por parte de los cristianos católicos, sea a título individual, familiar, de organización seglar, parroquial o diocesana.

Donde más tiempo tienen funcionando los albergues y/o comedores para migrantes son, por supuesto, en las dos fronteras mexicanas. Ahí está, por ejemplo, desde 1985, la Casa del Migrante de Tijuana, A.C., fundada por los misioneros scalabrinianos, quienes en 1989 abrieron en el estado de Chihuahua la Casa del Migrante en Juárez, A.C., y poco después la Casa del Migrante en Tapachula, Chiapas, en la cual se alberga y da atención médica a solicitantes de asilo y a refugiados.

Parroquias comprometidas

La mayoría de estos centros cristianos de ayuda son auspiciados directamente por las distintas diócesis y arquidiócesis, pero en ocasiones hay parroquias que prácticamente solas los fundan y los sostienen, lo que significa que la comunidad parroquial, con conciencia clara de lo que es ser Iglesia y del mandato de Cristo, se compromete a profundidad a mantener estos lugares y a servir directamente a los migrantes mediante voluntariado o ministerio.

Un caso de este tipo es la Casa del Migrante «Hogar de la Misericordia», ubicada en territorio de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Arriaga, Chiapas, el cual es sostenido económicamente por ella, y que es capaz de proporcionar a los migrantes hospedaje, alimentación, ropa, atención médica, apoyo espiritual e información respecto de los peligros del camino a fin de hacerlos menos vulnerables.

Lo que pasa en Estados Unidos

La ayuda que la Iglesia brinda en Estados Unidos se centra sobre todo en la cuestión de los servicios legales.

Son tantos los migrantes indocumentados —sin importar si apenas tienen un mes en Estados Unidos, o diez, veinte o treinta años—, que la mayor parte de los esfuerzos católicos para ayudarlos se centra en lo siguiente:

► Servicios legales gratuitos o a muy bajo costo.
► Clases de inglés.
► Clases de ciudadanía.

Casi todas las diócesis y arquidiócesis practican lo anterior mediante la organización benéfica denominada Catholic Charities (Caridades Católicas), que a veces tiene algún un nombre adicional, por ejemplo: Catholic Charities Immigration and Refugee Department Los Angeles, CA.
En términos generales, Caridades Católicas provee servicios asequibles y confiables para migrantes que no puede pagar las tarifas que los abogados privados cobran.

Para obtener la Tarjeta Verde (Green Card) que permite la residencia legal, los servicios de un abogado privado cuestan entre 2 mil y 3 mil dólares en promedio, más la aplicación y el papeleo que hay que pagarle al gobierno y que cuesta 680 dólares.

A veces el costo total de todo esto asciende hasta 6 mil dólares, mientras que Caridades Católicas consigue todo esto por sólo 750 dólares. Igualmente ayuda económicamente al ciudadano migrante que quiere llevar a vivir a un familiar cercano a EU pero que no puede pagar el precio del trámite. Dependiendo de la situación de la persona, Caridades Católicas a veces no cobra nada.

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