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Sobreabunda la gracia de Dios en la «Ciudad del pecado»

Las Vegas, NV.- Como todos los jueves por la noche al terminar la misa en la parroquia de San Cristóbal un numeroso grupo de fieles se junta para orar, compartir sus penas, sus alegrías o dar testimonio de su fervor por Dios. Lo hace con música en vivo, con las palabras de la Biblia y con las que le brotan del corazón.  Es el grupo de Renovación Carismática Católica «San Cristóbal», de North Las Vegas.

Por Valdemar González

¿Católicos que rezan entre semana? ¿En español? ¿En Las Vegas?

Estados Unidos tiene una comunidad católica sobresaliente. A ella pertenece la diócesis de Las Vegas (a cargo del obispo Joseph Pepe), en el sur de Nevada al suroeste del país, con una población aproximada de 700 mil católicos (según datos del 2010) dentro de una población total de 2 millones 900 mil (según datos del censo del 2015) atendidos por 37 parroquias y misiones.

De estos 700 mil católicos la minoría de origen hispano es la más numerosa, para el 2017 ya tiene una fuerte presencia en al menos 11 parroquias de las 24 de la zona metropolitana de Las Vegas.

En esta comunidad viven, trabajan, sueñan, batallan y ejercen su fe miles de católicos hispanos como los de San Cristóbal, uno de los ocho grupos del movimiento de la Renovación Carismática Católica en español.

«Nos reunimos cada semana, desde hace más de 30 años porque aquí en San Cristóbal nació el movimiento católico de Renovación Carismática» dice Nicolás Maldonado, su actual coordinador. «Fuera de nuestra comunidad no se conoce mucho porque no tenemos los medios para hacer que más gente se acerque».

Pero por la gracia de Dios el trabajo carismático iniciado en San Cristóbal se ha extendido a otras parroquias del valle de Las Vegas y hoy se puede ver su fuerza en la reunión anual que hacemos.

Maldonado se refiere al Encuentro Anual de Renovación Carismática Católica, que a fines de abril pasado tuvo su 24 edición, el evento en español más grande de la región, que solo es superado por su contraparte en la ciudad de Los Ángeles.

Los pasados 29 y 30 de abril los carismáticos del valle sostuvieron jornadas de 7 de la mañana a 7 de la noche, con alabanzas, oración, testimonios, conferencias, música en vivo y mucha convivencia. Fueron más de tres mil fieles reunidos esta ocasión, con la finalidad de siempre: «Reforzar la fe católica, el Espíritu Santo y multiplicar los servidores de Dios».

Maldonado dice que su grupo busca acercar a la gente a su fe, que se integre mejor a la Iglesia. Como los otros grupos carismáticos, nosotros ayudamos a aprender a orar, a leer la Biblia, a conocer mejor a la Iglesia. La persona que quiere se le apoya para que se prepare en conocer mejor la Biblia y servir a su comunidad; se hace con un método que requiere unos libros y aproximadamente un año. Tenemos muchas actividades.

Los grupos de oración no contamos con dinero porque no somos lucrativos. Todo lo que hacemos es voluntario y para solventar los gastos de las actividades previamente hacemos eventos para obtener recursos, como por ejemplo una kermés y la fiesta a la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre.

Somos un grupo constituido por laicos; nuestro asesor pastoral es el padre Gregorio León , de la parroquia de Santa Ana; el diácono José Rodriguez es el coordinador diocesano y yo soy el coordinador del grupo «San Cristóbal», donde tenemos una mesa directiva con 8 personas muy activas.

Desafortunadamente nos faltan más sacerdotes que hablen español; la comunicación que tenemos en la comunidad católica hispana es limitada, quizá por eso no se conoce mucho lo que hacemos. Trabajamos en difundir la fe católica pero es difícil ante un mundo con tantos problemas y pecados.

Señor Maldonado para concluir qué le puede decir a la gente que no vive en nuestra ciudad pero cuando oye el nombre Las Vegas piensa que aquí solo hay juegos de azar, espectáculos, peleas y pecado.

-A esta ciudad se le conoce como «La ciudad del pecado»; miles y miles de católicos vivimos aquí; tenemos una vida normal como en cualquier otra ciudad; tenemos una comunidad católica fuerte pero también necesitada. Puedo repetir lo que ya sabemos y decimos con frecuencia: «Donde abunda el pecado sobreabunda la gracia de Dios». Dios está con nosotros, con nuestras familias y nos colma de bendiciones a través de nuestras parroquias en la diócesis.

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